Siguiendo con los homenajes a los amigos de Audrey Junior, hoy le toca el turno a una de nuestras musas y cámaras favoritas: la bella y simpática Raquel.

A ésta leganense de espíritu jovial y aventurero la conocí también en la escuela Metrópolis, conviertiéndose pronto en una de mis primeras amigas en la capital. Nuestro primer trabajo juntos fue en uno de los ejercicios de la escuela: el diaporama, que consistía en contar una historia en no más de treinta diapositivas, y para el que adapté (de manera cutrísima, todo hay que decirlo) El corazón delator de Edgar Alan Poe. Raquel interpretó a la loca asesina de la historia, y además de bordar su papel hizo gala de una increíble fotogenia.




Durante la estancia en la escuela, Raquel colaboró como operadora de cámara en varios de los cortos en los que participé, entre otros La abuela tiene un mal día (un divertidisimo corto friki al que algún día deberíamos dedicar un post), y fuera de ella ha colaborado en los dos últimos cortos de Audrey Junior, Tropezones y 69, prestándonos además el domicilio de sus padres para que pudieramos grabar este último. Eso sí, no sin problemas, ya que una legión de vecinos cotillas y, sobre todo, un casero ludópata y avaricioso pusieron en grave peligro el rodaje en más de una ocasión.

Además de los mil y un trabajos en los que se involucra (grabaciones de eventos, montajes varios, etc.), Raquel curra a diario como cámara en la productora EHS, canal de teletienda en el que podemos ver anuncios de utensilios tan curiosos como el Tuyupower (¿adivináis quien es la inventora del mismo?).

A pesar de ser una currante nata, Raquel también sabe divertirse, y aprovecha cualquier hueco en su agenda para organizar un viaje, ir a un concierto o, simplemente, disfrutar de unas ricas cañitas en Lavapiés, a las que uno tiene el gusto de sumarse cuando puede.
DM