No es un megahit veraniego de Georgie Dam (¡gracias a dios!), pero por alguna extraña razón se ha convertido en la CANCIÓN de mis dos últimos veranos, hablo de Wolf like me de los norteamericanos TV On The Radio.
El tema, perteneciente a su disco de 2.006 Return to Cookie Mountain,llegó acompañado del que sería uno de los mejores videoclips del año: una delirante historia con guiños al cine mudo y al cine de terror japonés.
Cabe señalar que uno de los encargados de animar a los lobos que aparecen por el final del clip es el propio cantante de la banda, Tunde Adebimpe, que había estudiado cine y animación stop-motion antes de dedicarse a la música.
Con olor a cloaca, unos cuantos callos y muy poquitas horas de sueño, Edu y yo acabamos de regresar de documentar la gira callejera de los Rústicos Acústicos por tierras escandinavas, que, como era de esperar, ha resultado de todo menos aburrida…
Para empezar la aventura, todavía no habíamos salido de España cuando sucedió el primer incidente: los Rústicos se quedaron en tierra por un problema con la facturación y Edu y yo volamos solos a Oslo… Una situación de lo más rocambolesca que por suerte se solucionó pronto: los Rústicos encontraron un vuelo para esa misma tarde a Copenhague, y una vez allí, se pudieron colar (como polizones, claro) en un crucero que llegaba a Oslo a la mañana siguiente. Al final tan solo perdieron unas pocas horas de gira, y unos cuantos euros…
Ese mismo día, tras reencontrarnos y grabarles un rato, nos fuimos todos a comer a una casa okupa, y allí nos enteramos de que esa misma noche se celebraba una fiesta punk contra Guantánamo. Los Rústicos decidieron colaborar inmediatamente y su concierto gustó muchísimo a todo el mundo. Además, su actuación sirvió para limpiar la (paupérrima) imagen que habíamos ofrecido momentos antes jugando un partido de fútbol con algunos de los punkis que por allí campaban y dejando bien patente porqué nos dedicamos a otras artes distintas al balompié…
A título personal yo aprendí una valiosísima lección: ¡nunca viajes con un solo pantalón!
Al día siguiente cruzamos la frontera en tren para llegar a un bonito pueblo sueco rodeado de lagos llamado Karlstad, donde teníamos reservada una furgoneta con la que teníamos planeado viajar (y dormir) hasta Estocolmo. Con lo que no contábamos es con que allí nos aguardaba una nueva sorpresa: la tienda donde debíamos recoger la furgo estaba cerrada a cal y canto. Una vez más tocó reorganizar todo y buscar con urgencia alojamiento para nuestra estancia en Karlstad… Al final, la suerte nos volvió a sonreír: Hynga, una sueca de lo más apañada y hospitalaria, nos acogió dos noches a toda la troupe en su salón. ¡Tremendas esas magdalenas de coco y piña que nos preparaba para desayunar!
Tras Karlstad visitamos Örebro, un pequeño pueblo que nos pillaba de camino a Estocolmo donde aprovechamos para recargar pilas. Y, por fin el gran momento: nuestra estancia en Estocolmo. Allí fue todo un no parar. Edu y yo nos dividíamos entre filmar a los Rústicos y visitar la ciudad, que, la verdad, no tenía desperdicio…
Y por las noches en Estocolmo: ¡fiesta! La primera noche fuimos a una jam session cojonuda y en la segunda primero fuimos a una fiesta universitaria y más tarde a un local heavy plagado de clones de Axl Rose y fans de Kiss y de los Maiden. Ambas resultaron muy divertidas y sirvieron para que conocieramos a gente de lo más peculiar.
Hace algunas horas hemos abandonado a los Rústicos en Girona, donde hoy se quedaban ensayando para mañana tocar en el Sant Feliu Festival. Les deseamos un gran concierto y que, una vez más, vuelvan a encandilar a todo el mundo.
Ayer nos colamos en el rodaje de Plutón BRB Nero, la nueva serie que prepara Álex de la Iglesia para La2. Bruto, uno de los actores comodín de Álex, nos invitó a que nos pasáramos, y sin dudarlo por un instante para allá que fuimos raudos y veloces.
Fue todo un lujo poder ver de primera mano los escenarios de tan bizarra serie, conocer a algunos de sus actores, y, sobre todo, ver dirigir al gran Álex de la Iglesia.
Ardemos en deseos de que llegue el estreno de Plutón BRB Nero.
Os vemos a la vuelta de la gira rústica. Paz y amor.
Por fin he subido Ilusiones al Youtube, así que aprovecho la coyuntura para contaros algunos entresijos de este corto al que guardo gran cariño.
Ilusiones es el corto que tuve el placer de dirigir hace un par de años durante mi paso por la escuela. La idea del corto surgió de la cabecita de ese gabacho al que tenemos tanto aprecio por estos lares, el Sr. Emmauel Tenenbaum, y habla sobre las chorradas que somos capaces de hacer para tratar de llamar la atención de alguien que nos gusta, materia en la que, por otra parte, me considero todo un “experto”.
El casting no fue nada fácil, pues para elegir a los tres protagonistas de la historia había que encontrar gente que supiera hacer malabares y acrobacias, y que además pudiera actuar. Tras ver a muchos candidatos, algunos de ellos muy buenos pero que pedían pasta por colaborar (algo inviable en un corto sin presupuesto como este), nos decantamos por Dani (el securata), Fernando (el jardinero) y un argentino que a última hora nos falló y fue sustituido por Óscar (el barrendero). Para el papel del chico elegimos a Clement, un simpático francés al que Emmanuel había ”fichado” en una fiesta desde el momento que lo vio jugar con su bola de contacto, y para el de la chica a Mariate, que dejó el rodaje de Manolete (donde le habían ofrecido trabajar de figuración) para estar con nosotros. He de decir que fue un inmenso placer trabajar con todos ellos.
El gran caballo de batalla que se nos presentó durante la preproducción fue conseguir el bastón de ciego (si alguien no había visto el corto todavía, ¡le acabo de fastidiar el final!). Nos recorrimos todos los lugares que se nos ocurrieron, pero todos nos remitían a la sede central de la ONCE, donde necesitábamos un número de socio para que nos vendieran uno… Un par de días antes del rodaje tuvimos la fortuna de conocer a Iñaqui, un ciego encantador que tiene un puesto de cupones al final de la Cava Baja, le contamos nuestro problema para ver si se le ocurría alguna forma alternativa para conseguir un bastón, y para sorpresa nuestra, nos prestó el suyo ipso facto y nos dijo que podía tirar con otro que tenía en casa hasta que le devolviéramos éste. Sin duda fue uno de los actos más sorprendentes y generosos que he visto en mi vida.
El rodaje fue muy intenso, sólo disponíamos de unas 6 horas, y como suele ser habitual surgieron mil y un contratiempos. Uno de ellos fue que teníamos a toda una legión de tipos vestidos de Bravehearts repartiéndose estopa a espadazo limpio a unos pocos metros de nosotros, por lo que había que medir muy bien los encuadres para evitar que aparecieran en cuadro. Sí, ya sé, les podíamos haber pedido amablemente que se marcharan a otro lado del parque, pero su aspecto no invitaba al diálogo, y no queríamos salir tuertos del envite… El mayor problema del rodaje, no obstante, fue que hubo que repetir muchas veces las tomas de acrobacias, ya que difícilmente salían a la primera. Recuerdo una en concreto que hubo que repetir 16 veces, ¡todo un record, hasta para mí!
Tras el rodaje montamos el corto en un par de sesiones con Manolo y en octubre de 2.006 lo estrenamos junto al resto de cortos del curso. La sensación que me quedó fue que el esfuerzo que todos hicimos para sacar el corto adelante había merecido la pena, Ilusiones gustó bastante a la gente, y nos dio varias alegrías inesperadas (entre otras, ¡¡un par de premios!!).
Por último, como curiosidad, para aquellos que os suene la melodía que silba el chico os comento que se trata de una canción que aparecía en la película El hombre tranquilo. No es que esté muy bien interpretada, el que silba realmente soy yo, y no soy precisamente Kurt Savoy, pero me hacía gracia homenajear esta gran peli de John Ford.
Quizá no os suene mucho su nombre, pero seguro que habéis escuchado su silbido millones de veces: Kurt Savoy es nada más y nada menos que el tipo que silbaba en las bandas sonoras de pelis como El bueno, el feo y el malo, Por un puñado de dólares,La muerte tenía un precio, o Hasta que llegó su hora, todas ellas dirigidas por el gran Sergio Leone y musicalizadas por el no menos grande Ennio Morricone.
El bueno de Ennio andaba buscando a alguien que pudiera interpretar los silbidos que había compuesto para una de sus bandas sonoras cuando alguien le habló de este jienense, también conocido como Curro Savoy. Dicen que nadie en el mundo posee más registros silbando que él.
Además de ser un gran silbador, Kurt (o Curro, como prefiráis) es cantante y guitarrista (fue uno de los primeros en introducir la guitarra eléctrica en nuestro país allá por los años sesenta), y hoy día, con más de 40 álbumes a sus espaldas, sigue recorriendo el mundo para dar conciertos allá donde le invitan (en algunos países como Francia o Italia es todo un personaje de culto). Además, desde hace unos años también ha hecho sus pinitos delante de las cámaras, y, entre otros, tiene previsto protagonizar alguno de los próximos proyectos de nuestro amigo, también cortometrajista, el barcelonés David Muñoz.
Aquí os dejo un pequeño vídeo donde aparece interpretando uno de sus más famosos silbidos. Os aseguro que verle en plena acción no tiene desperdicio.
Hace unos días pudimos ver a Nacho, uno de nuestros directores de foto favoritos, concursar en el programa de TV Password. Lo más curioso del caso es que Nacho se presentó al concurso sin haberlo visto ni una sola vez. El pobre pretendía verlo la víspera de participar, pero casualmente Edu y yo le enredamos ese día para grabar la (enésima) súper pota para Tropezones y le fastidiamos el plan.
Eso sí, a pesar de todos los contratiempos que tuvo y el mal rato que pasó, Nacho salió del programa con la cabeza bien alta y unos cuantos euros en el bolsillo. ¡Que grande es Nachete!
Por cierto, ya sabemos quien paga las cañas la próxima vez que le veamos
Hoy retomamos una sección que últimamente hemos tenido un poco abandonada, la de los homenajes a nuestros amigos, y lo hacemos con alguien que teníamos pendiente desde hacía algún tiempo: Dani Cortázar.
Dani proviene también de la cantera de Metrópolis, lo conocimos durante el curso de Cine16, y colaboramos juntos en todos los cortos que rodamos a lo largo del semestre. La colaboración más estrecha fue en La abuela tiene un mal día, un corto gamberro y divertido escrito por Edu que Dani se encargó de dirigir y yo de producir. El corto se grabó en mi casa, y para el papel de la sangrienta protagonista contamos con la presencia de la propia abuela de Dani, Sabina, que nos dejo boquiabiertos con su entrega y, por qué no decirlo, con su interpretación.
Además de ser uno de nuestros montadores favoritos (su trabajo en Liquidación total es esplendido), Dani (haciendo honor a su apellido) es un gran escritor, como lo demuestran los recientes premios que ha ganado con sus últimos relatos cortos: El abogado del diablo y El mentiroso.
Recientemente Dani ha fundado la productora Esperanto Producciones, que pronto debutará con su primer corto, y también ha escrito su primer guión para largometraje, El visitante, una historia sorprendente e inquietante que esperemos vea pronto la luz.
Estos días ando por Cartagena combatiendo el calor (al menos aquí tengo playa) y reviviendo algunos de los momentos clásicos de mis veranos. Entre otras, una de mis constantes veraniegas (aparte de la de clavarme un erizo de mar en mi pie izquierdo) es la de acudir con mi sobrino Dani al estreno de Pixar. Este año era el turno de WALL-E.
A priori he de decir que las primeras imágenes que había visto de la peli no me habían atraído mucho, pero al final acabé dejándome arrastrar por la insistencia de mi sobrino (la perseverancia de un niño de siete años no conoce limites), y he de reconocer que me tragué (con gusto) mis palabras: WALL-E me pareció simplemente brutal. Sin duda, en la humilde opinión del que esto escribe, la mejor peli en lo que llevamos de año (y puede que también de los últimos años).
Más allá de mi devoción por el género de la animación, creo sinceramente que WALL-E es una película completísima, que no sólo hará las delicias de los amantes de este género, sino también de los de la ciencia ficción (la cantidad de guiños a otras grandes pelis de este género es innumerable, sin ir más lejos el malo viene a ser algo así como un primo hermano de HAL9000, el ordenador asesino de 2001), a los del cine mudo (la primera media hora en la que se nos presenta sin diálogo alguno al robot protagonista, que por cierto parece un cruce entre Cortocircuito y E.T., y su amada EVA, es sencillamente espectacular), y en resumen, a todo espectador al que le guste disfrutar del buen cine sin diferenciar si está viendo una película de animación o una de imagen real.
Todo en WALL-E me pareció perfecto: su guión, su narración, su ambientación, sus personajes, su música,… pero me gustaría subrayar un par de detalles que me hicieron especial gracia: uno es el hecho de que el mejor amigo de WALL-E en la tierra sea una cucaracha (eterno superviviente a todas las catástrofes mundiales inimaginables), y otro es la visión (bastante oscura) que se da de los humanos, convertidos en seres alienados que pasan el día tirados en sus butacas móviles sin motivación alguna para luchar por nada (ni tan siquiera de usar sus piernas para andar!).
Nuestro adimiradísimo Spike Jonze rodó en el 97, un par de años antes de dirigir su obra maestra Como ser John Malkovich, este divertido corto en el que revisaba a su manera el clásico tema del “chico conoce chica”.
Para los que, como el abajo firmante, os encontráis todavía en Madrid pasando calor y fatigas, os lanzo una propuesta: no os perdáis mañana a las 22h la proyección de Palíndromos en la Filmoteca.
Palíndromos es una estupenda película, dura y divertida a la vez (eso sí, su humor es negro, negrísimo), dirigida por Todd Solondz (director también de otras joyas como Storytelling o Happiness) que en su día pasó bastante desapercibida en nuestra cartelera (se estrenó en 2006 con dos años de retraso y ninguna publicidad) por lo que muy pocos tuvimos la suerte de verla.
La peli narra la historia de Aviva, una niña de doce años que desea quedar embarazada para tener a alguien a quien amar y solucionar así sus problemas emocionales (que bonita es la inocencia juvenil). No tardará en conseguirlo, pero sus padres la obligarán a abortar. Aviva, empeñada en ser madre, se escapa de casa, y como consecuencia, sufrirá mil y una aventuras (y desventuras, por supuesto).
Una de las notas más destacables de la peli es que el personaje de Aviva está encarnado por siete actrices diferentes (Buñuel ya hizo algo parecido en Ese oscuro objeto del deseo), lo que da lugar a que Solondz presente al personaje de una u otra manera en cada momento según su conveniencia.
Lo dicho, si tenéis ocasión, no os la perdáis. Os aseguro que no os dejará indiferentes.